A partir de los 40 años, y especialmente durante la perimenopausia y menopausia, el riesgo cardiovascular aumenta de forma silenciosa
Muchas mujeres cuidan su alimentación y aun así ven subir su colesterol.
No es casualidad.
Es hormonal, metabólico y prevenible.
El descenso de estrógenos reduce el efecto protector natural que estas hormonas ejercían sobre el sistema cardiovascular
Esto se traduce en cambios en el perfil lipídico que conviene entender bien.
¿Por qué aumenta el colesterol en la perimenopausia?
Durante esta etapa se producen varios cambios simultáneos
- Descenso de estrógenos
- Aumento de grasa abdominal (grasa visceral)
- Mayor resistencia a la insulina
- Pérdida de masa muscular
- Incremento de inflamación crónica
Todo esto impacta directamente en el colesterol LDL, los triglicéridos y otros marcadores de riesgo.
El colesterol alto no duele, pero es uno de los principales factores de riesgo de infarto e ictus.
LDL y HDL: lo básico que debes saber
No todo el colesterol es igual
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LDL colesterol
Conocido como “colesterol malo”, es el principal objetivo terapéutico. Niveles elevados favorecen la formación de placas en las arterias.
HDL colesterol
Es el “colesterol bueno”. Ayuda a eliminar el exceso de colesterol de las arterias y tiene efecto protector.
Pero quedarse solo en LDL y HDL ya no es suficiente.
ApoB y ApoA: marcadores más precisos
Hoy sabemos que el ApoB es uno de los marcadores más precisos del riesgo cardiovascular real
- ApoB representa el número total de partículas aterogénicas (las que pueden formar placas de colesterol en las arterias).
- ApoA está relacionado con las partículas protectoras.
Una mujer puede tener LDL aparentemente “normal” pero un ApoB elevado, lo que indica mayor riesgo del que parece a simple vista.
Lipoproteína(a) [Lp(a)]: el factor genético
La Lipoproteína(a) es un marcador hereditario poco solicitado en analíticas rutinarias.
Si está elevada, aumenta el riesgo cardiovascular independientemente del LDL. No depende tanto de la dieta, sino de la genética, por lo que identificarla es clave en mujeres con antecedentes familiares de infarto o ictus en edades tempranas
Triglicéridos y resistencia a la insulina
Los triglicéridos están estrechamente relacionados con el consumo de azúcar y la resistencia a la insulina
En la perimenopausia, al aumentar la resistencia a la insulina, es frecuente observar:
- Triglicéridos más altos
- Mayor grasa abdominal
- Perfil lipídico más aterogénico
Esto convierte al control metabólico en una prioridad.
Prevención cardiovascular en la mujer +40
La prevención efectiva requiere un enfoque integral
- Nutrición cardiosaludable (patrón mediterráneo)
- Proteína suficiente para mantener masa muscular 1.4-1.6gr/kg al día.
- Ejercicio de fuerza 3–4 días/semana
- Control de grasa abdominal
- Sueño y gestión del estrés
- Suplementación selectiva en casos indicados (levadura de arroz rojo, omega 3 ricos en EPA/AHA)
En algunas mujeres será necesario tratamiento farmacológico (Estatinas/ezetimiba).
Iniciar medicación no es un fracaso, es protección cuando el riesgo lo requiere.
No normalices que tu colesterol suba “porque es la edad”
La perimenopausia es una ventana de oportunidad.
Evaluar no solo LDL y HDL, sino también ApoB, ApoA, Lp(a) y triglicéridos, permite estimar el riesgo cardiovascular real y actuar antes de que aparezca la enfermedad.
Si tienes más de 40 años y quieres una valoración cardiovascular integral adaptada a tu etapa hormonal y metabólica, reserva tu consulta. Prevenir hoy es vivir mejor mañana.
Tu corazón importa, especialmente después de los 40