Si sientes que comes sin hambre, pierdes el control por la noche o vives en un ciclo constante de restricción y culpa, esto no es casualidad. A partir de los 40, el estrés y los cambios hormonales pueden alterar completamente tu relación con la comida. Esta guía te ayuda a entender por qué te pasa y por qué no es un problema de fuerza de voluntad. Comprender este patrón es clave para dejar de luchar contra tu cuerpo y empezar a trabajar con él.