Quiero desmontar algo que veo repetirse constantemente: el aumento de volumen en la zona abdominal a partir de los 40 años no es un abandono de hábitos ni una falta de disciplina. Es una alteración metabólica vinculada a la perimenopausia. La caída errática de estrógenos cambia el lugar donde el cuerpo almacena la grasa —de caderas y muslos pasa a la zona abdominal—, y esa grasa visceral genera inflamación que empeora la sensibilidad a la insulina. Por eso muchas mujeres ganan cintura haciendo exactamente lo mismo que siempre.
«El cuerpo de una mujer de 45 años no es el de una de 25, y no tiene por qué serlo. Pero tampoco está condenado a acumular grasa visceral. Lo que cambia es el escenario hormonal, y con él debe cambiar la estrategia.»
También explico el error más frecuente —restringir más y hacer más cardio cuando crece la cintura, justo lo contrario de lo que el cuerpo necesita— y qué sí funciona: medir antes de suponer (analítica hormonal completa), entrenamiento de fuerza dos o tres veces por semana, proteína suficiente, proteger el sueño y suplementación individualizada. Doy además una pauta muy concreta: medirse la cintura, ya que un perímetro superior a 88 cm se asocia a mayor riesgo cardiovascular con independencia del peso.
Este comunicado se ha publicado, con el mismo contenido, en varios medios:
El aumento de volumen en la zona abdominal a partir de los 40 años no se debe a un abandono de los hábitos saludables ni a una falta de disciplina personal. La Dra. Neus Muñoz Gost, especialista en medicina interna, subraya que este cambio responde a una profunda alteración metabólica vinculada a la perimenopausia. Durante esta fase de transición, las fluctuaciones hormonales modifican el comportamiento del organismo y dificultan enormemente la tarea de perder peso, un proceso que requiere comprender la biología femenina antes que recurrir a restricciones drásticas sin base científica.