Hay una frase que he escuchado cientos de veces en consulta, siempre con la misma mezcla de vergüenza y agotamiento: «Doctora, creo que me estoy volviendo loca». No lo dicen porque duden de su cordura. Lo dicen porque llevan meses —a veces años— sin dormir, engordando cinco kilos sin haber cambiado nada, llorando en el coche antes de entrar a trabajar, olvidando palabras a mitad de una frase. Y lo dicen porque ya han pasado por dos o tres consultas donde alguien les ha respondido que es normal, que es la edad, que están estresadas, que se relajen.
Cuando una mujer de 45 años me dice que algo le pasa, algo le pasa. Mi trabajo no es tranquilizarla. Es buscar qué está ocurriendo en su cuerpo.
De esa convicción nace No estás loca, es biología, el libro que acabo de publicar y que es, sin duda, el proyecto más personal de mi carrera.
Una historia que empieza en casa
Escribo este libro también por mi madre. Su generación atravesó la menopausia sin información ni espacios donde poder expresar lo que estaban viviendo, y crecí viendo esa soledad de cerca. Y no es solo la historia de mi madre: yo misma, con formación médica, he pasado por síntomas, dudas y dietas restrictivas con efecto rebote. Esa experiencia me cambió la forma de ejercer. Aprendí a escuchar de otra manera. Y aprendí que el diagnóstico es solo la mitad del trabajo. La otra mitad es acompañar.
El fin de la era de la restricción
Mi enfoque se aleja de las dietas restrictivas y apuesta por construir en lugar de quitar: alimentación adecuada, proteína suficiente, entrenamiento de fuerza, descanso, gestión del estrés y suplementación solo cuando las analíticas lo justifican. Restringir en exceso favorece la pérdida de masa muscular y afecta al sueño, al estado de ánimo y a la relación con la comida.
«El músculo es el órgano de la longevidad femenina. Todo lo que resta músculo, resta salud, aunque baje la báscula.»
Ozempic y los GLP-1: mi advertencia
En un momento en el que los análogos del GLP-1 —Ozempic, Wegovy, Mounjaro— dominan la conversación sobre el peso, mi posición es matizada y, a propósito, incómoda: no hay que adorarlos ni demonizarlos. Son moléculas potentes que, bien indicadas, pueden ser muy útiles, sobre todo cambiando hábitos y con una estrategia de salida adecuada. El problema no es el fármaco: es usarlo sin estrategia.
Lo que veo en consulta son mujeres que han perdido peso rápido, sí, pero también masa muscular, sin haber trabajado la alimentación, sin haber entrenado, sin haber corregido el sueño ni el estrés. ¿Qué ocurre cuando lo dejan? Que el peso vuelve. Y vuelve peor: con menos músculo y más grasa que al empezar. Eso es el efecto rebote, y está descrito en la literatura científica sobre la retirada de estos fármacos.
Un GLP-1 sin un plan detrás no es un tratamiento. Es un préstamo que se devuelve con intereses.
Mi programa de manejo integral
Sobre esa base he construido mi programa de manejo integral de la salud hormonal y metabólica femenina, que atiendo online desde Barcelona a mujeres de toda España. No abordo el síntoma aislado, sino a la mujer completa: estudio analítico y hormonal amplio, valoración del riesgo cardiovascular, revisión de la composición corporal, del sueño, del estado de ánimo y de la función tiroidea. A partir de ahí, un plan individual con acompañamiento continuado de mi equipo médico y de coaching. No una consulta suelta y una plantilla de dieta.
La diferencia entre saber qué hacer y hacerlo se llama acompañamiento. Ese es todo el secreto, y no es ningún secreto.
«Vuelvo a reconocerme»
Es la frase que más repiten mis pacientes al terminar el programa: vuelvo a ser la de antes. Alrededor del 90% describe mejoras en el descanso, la energía y la relación con la comida. Uno de los cambios más importantes es dejar atrás la culpa y las restricciones: llegan agotadas de contar, de prohibirse, de sentirse culpables por cenar. Se van comiendo tranquilas. ¿Y el peso? También baja, pero como consecuencia, no como objetivo.
Sobre el libro
No estás loca, es biología traslada este mismo enfoque al papel, en un lenguaje deliberadamente accesible: qué ocurre realmente en la perimenopausia y la menopausia, por qué aparecen los síntomas, cómo interpretarlos, qué preguntar en consulta y qué hacer —y qué no hacer— con la alimentación, el ejercicio, el sueño y la suplementación.
Quiero que una mujer lo lea y diga: ah, entonces no era yo. Ese momento vale más que cualquier tratamiento, porque a partir de ahí ya puede tomar decisiones.
Escribí este libro por mi madre y por todas las mujeres de su generación, que pasaron por esto sin que nadie les explicara nada. Y lo escribí para que ninguna mujer, a partir de ahora, tenga que pasar por esto sola.
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